Hace un rato leía en Facebook gracias a David, amigo y ex-compañero de trabajo, la columna de Paul Krugman de ayer sobre la salida de Islandia de su particular crisis. Además, curiosamente se da la circunstancia que tanto David como la pequeña isla del noroeste europeo fueron de los primeros en sentir los efectos de la recesión que nos afecta.
David y yo hemos discutido sobre la viabilidad de esas medidas y las razones de fondo de las instituciones europeas al pedir actuaciones más cercanas a lo ortodoxo en España.
Pero vamos a lo interesante, justo unas horas después daba con una noticia donde sí que aparecen las verdaderas soluciones heterodoxas que han sacado a Islandia de la crisis.
Quizá no sean muy heterodoxas, ya que no deja de ser un instrumento muy tradicional como la inversión extranjera directa, pero si lo pueden ser las consecuencias: facilitar el acceso a China a uno de los lugares claves del tablero geoestratégico de las próximas décadas, el Ártico y sus vastos recursos naturales.
PD: aparte de agradecer a David que haya compartido la noticia que ha dado pie a esta breve reflexión, os recomiendo que sigáis su excelente trabajo periodístico tanto en su blog personal (Vida y obra de un cronopio) como en su querido y digno de admirar periódico de Yecla on-line.
En definitiva, el país de la revolución silenciosa, o silenciada según otros, está ahora en el candelero por estar en curso la redacción de su nueva constitución, la cual parece que quiere ser lo más abierta posible y para ello han creado una Web donde informan de la evolución del texto constitucional y a su vez han abierto canales de participación en diferentes redes sociales para que los islandeses puedan discutir los aspectos del texto que les regirá durante los próximos años.
¿Será finalmente la nueva constitución islandesa la primera constitución 2.0?, ¿supondrá un cambio en la manera de participar en la construcción de la democracia o terminará todo en simple dospuntocerismo?